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¿Beso o abrazo en los negocios?

Es común observar en las relaciones de negocio entre personas del sexo opuesto, sobretodo, cuando ocurren por primera vez, que no saben cómo saludarse o despedirse.

Muchas personas han pasado al menos una vez en su vida por esta situación y han “sufrido” al no saber qué es lo mejor o más correcto. Otras personas lo viven a diario y prefieren quedarse con esta duda, al considerar que son cosas sin importancia y que no impactan en la venta.

Imaginemos que hacemos una película y justo en el momento cuando dos personas van a saludarse los ponemos en cámara lenta. Podríamos ver cómo, en tan sólo una fracción de segundos, ocurren de manera secuencial una gran cantidad de gestos, posturas, contactos visuales, así como “fintas” de mano o acercamientos de cuerpo que en tan sólo ese pequeño instante podrían acabar con una imagen profesional de seriedad y profesionalismo.

Este asunto es serio, incluso, yo diría demasiado serio. Mujeres ejecutivas que han contratado nuestros servicios frecuentemente se quejan de los intereses de hombres “con iniciativa” que más que buscar el beso o el abrazo lo que buscan es otra cosa, y la relación cada vez se hace más compleja. Algunas empresas han cambiado sus políticas en este sentido ya que esta situación ha llegado a extremos como acoso sexual.

Un saludo profesional debe hacerse con respeto, amabilidad y cortesía, y siempre hay que cuidar la distancia, el contacto visual, la fuerza, duración e intensidad con la que se hace el saludo, ya que se podrían estar enviando distintos mensajes, quizá muchos de ellos erróneos.

Recuerdo una ocasión en la que fuimos a ver a un cliente que ocupaba un puesto importante en su empresa y la forma en cómo saludó a las consultoras asociadas a nuestra firma de consultoría. Podría decirles que este cliente se sentía todo un “Don Juan” porque a ellas las saludó con beso y abrazo, incluso, aún cuando le ofrecieron la mano, él fue quien se acercó a ellas.

Entre menos confianza haya entre proveedor - cliente menos derecho se tiene a invadir su espacio vital con un abrazo o con un beso. Por más que nos haya caído alguien bien o pensemos que ya es nuestro amigo, no debemos perder nunca de vista que en una situación profesional hay que comportarse como tal: como PROFESIONALES.

Si la confianza va siendo cada vez mayor entre ambos entonces la mujer es quien toma la iniciativa y da el beso. El abrazo queda reservado para ocasiones especiales como un cumpleaños o por haber conseguido un logro profesional.

Es mejor saberlo y no vivir con la duda cada vez que se conoce a una persona que menospreciar a la imagen y concebirla como algo sin importancia. Al fin y al cabo, los hechos y los resultados ahí están, y además, la gente no compra algo que le da desconfianza.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Entre menos confianza haya entre proveedor y un cliente, menos derecho se tiene a invadir su espacio vital con un abrazo o con un beso.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
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