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Desaciertos al presentar a una persona

La vida está llena de pequeños detalles que hacen y marcan la diferencia en nuestras relaciones interpersonales. De nosotros depende en gran medida, el ganarse o no la confianza y la aceptación de otros.

Como nos comportemos tanto verbal como no verbalmente con los demás, tendrá consecuencias positivas o negativas para nuestra imagen profesional y de ella dependerá qué tantas puertas u oportunidades se nos abren o cierran.

Cuántas veces hemos presentado a una persona y ni siquiera prestamos la suficiente atención a la situación para hacer que se sienta cómoda y bienvenida.

“Dime cómo te presentas y te diré quien eres o, mejor dicho, dime cómo me presentas y te diré quien eres”. Debemos presentar a una persona con cortesía, educación y buenas maneras, ya que de esto dependerá la impresión que causemos a la otra persona.

Algunos de los desaciertos que comúnmente ocurren al hacer esto es que el saludo lo debe de iniciar quien introduce o presenta a la persona, así como dar una breve explicación, a manera de referencia, sobre el presentado.

No es correcto presentar a una persona anteponiéndole el “título” Sr. Sra., según sea el caso, a su nombre.

Si el presentado es el anfitrión, entonces, es quien debe iniciar el saludo, y decir primeramente su nombre y apellido.

Es importante también cuidar la distancia, ya que si estamos en un espacio reducido, y tenemos gente a nuestras espaldas, al presentar a una persona con otras, muchas veces pueden traer líquidos que ocasionen uno o varios accidentes.

Debemos evitar presentar a una persona con gafas de sol puestas y hablar con comida en la boca, así como con las manos sucias y/o manchados de comida. Si esto último sucede, es mejor no dar la mano. En este caso, el presentado si no tiene las manos ocupadas puede saludar de mano.

Una parte muy importante es fincar la confianza por lo que no es conveniente presentar a una persona y “obligarla” a saludar de la forma en cómo nosotros estamos acostumbrados. Dar beso y abrazo, o los dos, sólo cuando ya haya suficiente confianza.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

"Cuántas veces hemos presentado a una persona y ni siquiera prestamos la suficiente atención a la situación para hacer que se sienta cómoda y bienvenida"

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
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