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La imagen del director en la fiesta decembrina de la compañía

Diciembre. Último mes del año en el que, por un lado, las empresas y las compañías se encuentran trabajando duro para cerrar dignamente el año, y por el otro lado, esperan con ansiedad el gran día: la fiesta de fin de año de la compañía.

Y cuando llega ese momento, al fin, es cuando las sonrisas, la camaradería, la buena vibra, aparecen como huéspedes de honor. Se percibe el ambiente navideño, de premiar los logros de los integrantes de la compañía celebrando en grande, de celebrar y compartir.

Pero ¡ojo! La fiesta decembrina no tiene que ser la “cámara de Gessel” donde los colaboradores se exhiban de manera lamentable frente a jefes, compañeros y proveedores, logrando escenas como bailar sugerentemente con las compañeras de trabajo o la secretaria, tomar en exceso y mucho menos acabar encima de las mesas.

Esos momentos pueden ser determinantes en la reputación de una persona, en especial, de un directivo, en quienes cae mayor responsabilidad por su alto rango y en quienes su comportamiento será duramente juzgado por los asistentes y, quizá recordado como el “te acuerdas, fue el que acabó tirado en el piso” o “el que no podía abrir el coche” o “el que tuvieron que llevarse en taxi”.

Lo anterior es completamente una realidad y lo peor es cuando después de esas escenitas, el directivo pasa a ser la cabeza de la empresa. De entrada, ha perdido puntos y su reputación no es positiva, y el arrepentimiento de poco le servirá, por eso es mejor pensar bien con anticipación en las consecuencias.

Por ello, a continuación voy a compartirles algunos consejos para cuidar su imagen pública en la fiesta decembrina de la compañía:

  • El consumo de bebidas alcohólicas debe ser moderado. De preferencia una copa o máximo dos por persona.
  • Bailar naturalmente evitando movimientos exagerados, sugestivos o de mal gusto.
  • El director –de ser posible- debe acercarse a cada mesa sin objetos en la mano y saludar cortésmente a todos. –no es necesario dar beso-
  • La vestimenta debe estar impecable. Los hombres deben evitar lucir desfajados y con la corbata o camisa manchada, y las mujeres con el maquillaje corrido, la blusa más desabrochada que de costumbre y las medias rotas.
  • Es recomendable no quedarse hasta el final de la fiesta. Buscar un momento prudente para retirarse.

Dedico este artículo a aquellos directores que se esforzaron por manejar una imagen impecable tanto de su persona como de la compañía que representan en las fiestas decembrinas de la empresa. Sin duda un ejemplo a seguir, y que, parece, cada vez quedan menos.

No les pedimos mucho. Sólo más responsabilidad con su imagen pública.

 

 

"...La fiesta decembrina no tiene que ser la "cámara de Gessel" donde los colaboradores se exhiban de manera lamentable frente a jefes, compañeros y proveedores..."

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
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