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La Auditoría
de Imagen
Pocas empresas y personas
han sido afortunadas en conseguirlo todo gracias a que siempre tuvieron
la humildad de detenerse y reflexionar cómo están haciendo
las cosas. Este artículo le da los pasos de una Auditoría
de Imagen para hacer su trabajo de manera creativa y diferente a cómo
lo hacen otros, dejando en la memoria colectiva un profundo y merecido
reconocimiento por su perseverancia.
En un curso que impartí
hace unos días, les pregunté a los participantes si ellos
se sentían bien por como son y lo que, hasta ese momento, habían
logrado en su vida. Las opiniones, en un principio, juzgo, fueron subjetivas
pero al profundizar e insistir una vez más en la pregunta, al final
las respuestas fueron, considero, más honestas.
El caso de estos colaboradores
puede ser el de muchos otros más. Fingir su realidad creyendo que
superficialmente están bien, cuando interiormente no lo están,
resulta una de las más débiles estrategias de imagen. Lo
mismo sucede con aquellas empresas que quieren más y más
pero no han detectado a tiempo sus errores o sus aciertos de imagen. "Si
siempre hacen lo mismo, obtendrán lo mismo"
Esta "falsa realidad"
puede multiplicarse y hacerse una hecatombe si no se reacciona a tiempo.
Por eso, para prevenir una frustración, es necesario que inviertas
en una Auditoría de Imagen para tu persona o empresa, la cual te
ayudará a cuidar la actitud consciente e inconsciente de tu imagen.
La Auditoría
de Imagen refleja una gran oportunidad para las empresas y las personas
para desplegar todo su potencial y practicar nuevas actitudes, actuando
a tiempo con una estrategia y corrigiendo los errores que les han impedido
crecer. Le pondré un ejemplo: Supones que tienes buena salud, pero
vas al médico a hacerte un chequeo general y en tu diagnóstico
te detectan uno o varios síntomas que ponen en riesgo tu salud.
¿Qué pasaría si no actúas a tiempo?
Por eso, te voy a
compartir los cuatro pasos principales que te permitirán practicar
una Auditoría de Imagen, ya sea para tu persona o empresa: 1. Análisis
de tu identidad y autoimagen. ¿Lo qué tu empresa o lo que
tú eres, coincide con lo que, en verdad, deseas ser? 2. El estudio
de la cultura organizacional. ¿Cuál es es tu misión,
visión, valores? 3. Las oportunidades y fortalezas de tu imagen
o la de tu empresa, ¿Qué opciones nuevas te presenta el
mercado ante el rápido cambio que se vive día a día?
4. La estrategia de imagen con la que deberás trabajar inmediatamente
para posicionar o reposicionar la percepción de tu empresa. Una
vez que tienes el diagnóstico, sea bueno o malo ¿Qué
acciones harás para corregir o aprovechar las fortalezas de tu
imagen?
Es importante que
te diga que una Auditoría de Imagen no puede acabar ahí.
El tiempo sigue su marcha, y la estrategia que dió resultados en
un tiempo, probablemente, después ya no los dé.
Los resultados de
las, aún, pocas empresas o personas que han invertido en una Auditoría
de Imagen han sido asombrosos, ya que han logrado pequeños cambios
que resulta un gran cambio para ellas, porque han fortalecido su imagen
y ahora tienen más fuerza y poder que antes.
La realidad es que
las empresas que eran micro, ahora ya son medianas; las que son pequeñas
comienzan a ser grandes; y las “gigantes” empiezan a perder
terreno y competitividad por sólo dejar como buenos deseos, querer
ser los mejores. Lo mismo sucede con las personas, las que estaban en
un nivel jerárquico bajo, ahora están en el medio, y los
que están en el medio ahora están en el grande. Mientras
que los de niveles más altos, comienzan a preocuparse por no ser
desplazados por aquellos que auditan y explota su mejor recurso: su imagen.
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Los
cuatro pasos principales para practicar una Auditoría de Imagen:
1.
Análisis de tu identidad y autoimagen.
2.
El estudio de la cultura organizacional.
3.
Las oportunidades y fortalezas de tu imagen o la de tu empresa.
4.
La estrategia de imagen con la que deberás trabajar inmediatamente
para posicionar o reposicionar la imagen de tu empresa.
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