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Imagen del
vendedor diferente a la marca
Como parte de una asesoría
personalizada en compras para eficientar la calidad del vestuario ejecutivo
que un cliente nos contrató, hace unas semanas, le pude demostrar
el poder de influencia que tiene una imagen personal para provocar ventas
cuando corresponde a la imagen de una marca o empresa.
El lugar al que fuimos mi cliente
y yo fue una zapatería de estilo elegante. Por lo que si vas a
comprar ahí, esperas encontrar productos de gran calidad, distinguidos
y formales, a la par de vendedores que sean coherentes con el estilo elegante
de la tienda.
Mi cliente y yo nos sorprendimos
de que ver que la persona que nos atendió, era la antitesis del
estilo de la empresa. Pelos parados, tatuajes, uñas pintadas de
negro, perforaciones y barba de tres días del vendedor, no correspondían
a la imagen elegante de la marca. ¡Que descuido más grande
que le puede estar costando a esta marca pérdidas millonarias!
Imagina la siguiente situación:
es como si vas al doctor, y al entrar a su consultorio te encuentras las
paredes sucias, polvo por todos lados, su bata manchada, seguramente,
tu respuesta sería de rechazo por muy bueno o reconocido que sea
el médico. O imagina que vas a comprar un automóvil de una
marca de prestigio, cuyo estilo es sofisticado y dominante, y la imagen
del vendedor es conservadora y atemporal.
Eso mismo ocurre, y en muchos
casos, cuando alguien te vende un producto. El proceso de imagen dictará
que lo que le comprarás será lo que es igual y coherente
a la imagen de la marca.
Muchas veces una persona
no cree o no tiene seguridad en el producto que vende y, aunque una gran
marca de gran prestigio lo respalde, si no sabe usar los códigos
de vestimenta de acuerdo a las circunstancias no tendrá credibilidad.
La imagen de una persona siempre
deberá ser igual a la imagen de la empresa. Por lo tanto, la actitud,
palabras, vestimenta y lenguaje no verbal, deben corresponder a su estilo.
Si el vendedor no se siente cómodo o cree que su estilo de vestimenta
no va con el de la marca que representa, deberá adecuarse con inteligencia
al estilo de la empresa para no provocar ventas fallidas.
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La
imagen de una persona siempre deberá ser igual a la imagen de
la empresa que representa.
Por
lo tanto, su actitud, palabras, vestimenta y lenguaje no verbal, deberán
corresponder al estilo de la empresa para no provocar ventas fallidas.
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