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¿Qué mensaje comunicas con lo que traes puesto hoy?

Este artículo surge gracias al interés de una persona que al escuchar cuál es la profesión a la que me dedico y me apasiona, me dijo, Bueno ¿y qué opinas de mi imagen?

Una pregunta interesante cuya respuesta merece tiempo y atención, ya que es imposible dar una opinión sin hacer el debido análisis de personalidad, necesidades y audiencia a la que se dirige esta persona.

Retrocedamos un poco para apoyar la anterior idea. Todos, sin excepción alguna, escogemos nuestra ropa de acuerdo a lo que van a hacer ese día y sobretodo pensando en sentirnos bien con lo que traemos puesto. Es halagador y siempre gusta que alguien nos lance un piropo o nos diga que nos vemos bien con lo que traemos puesto.

Pero no siempre todo aquello que escogemos nos queda bien. La ropa es un complejo sistema de signos que comunica de manera no verbal distintos mensajes, y muchos de éstos no siempre son los se desean comunicar, lo cual puede terminar por frustrarnos, agotando, incluso, nuestra creatividad para ampliar nuestro guardarropa y al combinar atuendos y colores.

Pensemos un poco en la vestimenta casual que distingue a la mayoría de los jóvenes universitarios de la actualidad. Pareciera que todos se visten igual, compran las mismas marcas y el mensaje que proyectan es informal, cómodo y fachoso. Su vida es la universidad, las cafeterías de moda, los antros, los bares, los amigos, videojuegos, etc. pero cuando terminan la carrera y su estilo de vida cambia y tienen que ir buscar un trabajo, algunos se las ven “negras” para encontrar la vestimenta adecuada y comunicar el mensaje correcto.

Imaginemos ahora lo que pasa hoy en día en algunas empresas. Vemos personas de todas edades con distintos tipos de vestimenta que envían mensajes diversos como anticuados, fachosos, ostentosos, cursis, seductores, etc.

Un ejemplo son las mujeres que abusan del escote y la ropa entallada y que se quejan de las miradas atosigadoras de hombres que no paran de observarlas. Esto tiene una explicación: el mensaje que envían ellas es seductor, ya que al mostrar las líneas del cuerpo con la ropa, lo único que logran es atraer al sexo opuesto.

Peor resulta cuando hay vendedoras que usan el escote porque “así se sienten ellas” y se dan cuenta que su cliente lo menos que hizo fue verlas a los ojos, y, posteriormente, la relación profesional comienza a tomar matices amorosos, lo cual, a parte de ser incómodo, no es nada conveniente para la empresa que representan.

Algo para ponerse a pensar y reflexionar, especialmente, en lo que traes puesto hoy. ¿Es coherente con la imagen de la empresa que representas? ¿Va de acuerdo al tipo de clientes que visitas? ¿Haces que los demás se sientan identificados y generes confianza?

Sin duda algo para ponerse a pensar y cambiar la mentalidad y el cassette de que la imagen no es solamente un aspecto superficial, sino algo que influye y mucho en el éxito personal y profesional.



 

 

 

 

 

 

 

La ropa es un complejo sistema de signos que comunica de manera no verbal distintos mensajes, y muchos de éstos no siempre corresponden a lo que se desea comunicar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
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