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Tu voz es
tu imagen
Vaya conflicto de
aquel Gerente de ventas que por su informal modo de vestir, comportarse
y hablar, dejó tan mal parada a la empresa que representa que hoy
en día nadie quiere saber nada de ésta.
Estando yo ahí
presente “de infiltrado” con un grupo de clientes, observo
sus caras de molestia, así como sus posturas erguidas y tensas,
sus brazos y piernas cerradas, y cómo miran con insistencia y ansias
el reloj mientras el Gerente de ventas expone su presentación.
La evidencia de hartazgo y de que las cosas no están nada bien
de los presentes es más que clara.
Este Gerente de ventas
tuvo una serie de errores de imagen pero tuvo dos que resultaron graves:
ver a los demás con mirada profunda y retadora, y hablarles con
volumen de voz alto.
Éstos errores
son producto de la inconsciencia y, quizá, apatía por reconocer
y controlar mejor las actitudes que dañan su imagen personal y
profesional. Lo grave del caso es que las personas pueden pensar: Si así
es el gerente de ventas, ¿Cómo será su fuerza de
ventas?
Con la voz expresamos
seguridad y confianza pero, también, podemos comunicar nerviosismo
o agresión; intimidar o influir en los demás. La voz refleja
rasgos de nuestra personalidad así como nuestros verdaderos sentimientos
y emociones.
Usarla a un volumen
alto en un espacio cerrado no es lo ideal. Es lo mismo que ocurre cuando
alguien nos aprieta demasiado la mano al saludarnos o cuando vemos a alguien
comer con la boca abierta.
Nuestra voz debe tener
volumen, dicción, modulación y un tono que sea agradable
a los demás, y de ser posible nunca perder de vista el lenguaje
del cuerpo de las personas a quienes les hablamos, ya que éste
nos indica si vamos por buen o mal camino durante una negociación.
De igual modo debemos
procurar “comernos” las muletillas, ya que hablar con ellas
evidencia nuestra pobreza de lenguaje y bajo nivel cultural, especialmente,
si alguien es directivo o gerente de una empresa. No es justo que por
una o más personas se formen una imagen pública negativa
de toda la empresa porque algunos “carecen” de vocabulario
más amplio.
Usar la voz como herramienta
para lograr ventas extraordinarias es un excelente aliado no sólo
de una imagen personal sino también de la empresa que se representa.
Emplearla con un tono amable y cortés cuando estamos frente a un
cliente, al hablar por teléfono o, incluso, al escribir un correo,
puede ser determinante en la aceptación o el rechazo de un servicio
que se ofrece.
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