|
El uso del messenger y la imagen profesional
Cuidar la imagen profesional en los centros de trabajo es siempre importante, aunque muchas veces se piensa que no es necesario porque creemos que nadie nos está observando.
Muchos creen que el lugar donde trabajan es una extensión de su casa y pueden vestirse, comportarse, hablar y hacer lo que se les venga en gana.
Pensar así, es pensar a corto plazo, sin considerar las circunstancias que podrían reducir o quizá acabar con las posibilidades de ascenso o crecimiento profesional. Lamentablemente, cada vez hay más casos de personas con un futuro promisorio, con inteligencia y talento comprobados pero su comportamiento no está a la altura su puesto.
El uso del Messenger en la oficina debe limitarse solamente a asuntos pertinentes al trabajo y no a socializar con colegas, ver planes para el fin de semana, ligar o discutir con otros. Y no es una cuestión de ser rígido o “cuadrado” sino que cuidar y limitar su uso hace que haya más productividad en la empresa.
El Messenger se ha convertido en la herramienta perfecta para perder vocabulario y cometer graves faltas de ortografía, ya que algunos piensan que el “emoticon” va a “salvarlos”. Y más allá de esto, es lamentable darse cuenta como hay profesionales que ostentan grados de maestría y doctorado, incluso en universidades del extranjero, y no saben escribir un correo electrónico.
En algunas empresas, el uso del Messenger está totalmente restringido, precisamente para evitar que la gente que ahí labora se distraiga. Otras empresas aún no lo hacen, pero están en proceso de hacerlo, ya que aparte de que la gente invierte demasiado tiempo ahí “para socializar”, está comenzando a dañar su imagen institucional.
¿Y cómo dañan su imagen institucional con el uso del messenger?
Mucha gente no sabe que sus conversaciones se quedan almacenadas en los servidores de la compañía donde laboran y se puede tener acceso a ellas para conocer de qué asuntos hablan. Más que por prohibición muchas de ellas lo hacen por seguridad.
Imagina a un empleado que está enojado con su jefe y está contra su empresa, por Messenger podría filtrar datos o información confidencial que pudieran ser vitales para la vida de la empresa.
Otra forma en cómo se podría dañar la imagen institucional es cuando varias personas se unen en una sola conversación para hablar “pestes” de una persona que pudiera ser un compañero, el jefe o hasta un cliente.
Creo que sería muy bueno impartir a las empresas un curso específico sobre el uso del Messenger así como de otras herramientas. Hacer que todos los colaboradores compartan esto ayudaría a la empresa a tener una mejor imagen pública y que éstos tengan una imagen profesional más coherente con lo que dicen que son pero muchos clientes aún no les compran la idea.
|